Un abuelo sostiene entre sus manos un álbum ilustrado, pero no está leyendo. Es otra voz la que dramatiza cada una de las palabras del libro, haciendo partícipe a todo el que pasa por esta caseta de la feria de un momento de lectura compartida. La lectura en voz alta es solo una de las muchas maneras en las que la promoción de la literatura infantil y juvenil ha estado presentes en la Feria del Libro de Zaragoza 2019.
La escena se produce en la librería Antígona, y es que este año, la librería zaragozana, que cuenta con un gran fondo de literatura infantil, ha contratado a Javier Carilla, profesor de infantil y narrador profesional. El cuentacuentos “no solo está en la caseta recomendando lecturas, sino también demostrando cómo el rato que pasamos con un álbum ilustrado en las manos es un acto compartido de lectura que agrada a todos. Así también demostramos que es la afectividad la que hace lectores”, explica la librera Julia Millán.
Para los lectores jóvenes, la librera Julia Millán apuesta por las historias universales de clásicos como Julio Verne o Stevenson. Y en el programa de firmas de la feria no faltan autores muy conocidos en el panorama de la literatura juvenil, como Begoña Oro, Fernando Lalana, Ana Alcolea, María Frisa… pero también hay un gran número de editoriales que están apostando por productos seriados, comerciales, que atraigan a un público ávido de adquirir novedades, tanto de narrativa como de ensayo, impulsados también por las recomendaciones y prescripciones de una nueva generación de booktubers a la que pertenece Little Red Read, crítica y también autora, que estuvo firmando libros en el stand de la librería Siglo XXI. De la lectura en voz alta al vídeo de Youtube, la literatura también pasa de boca en boca.
El abuelo de nuestra escena se llevará a casa la experiencia de leer en voz alta que tal vez comparta con sus nietos en otro momento y, probablemente, una buena selección de cuentos que compartir en familia.
Porque en la feria del libro no faltan libros infantiles de calidad, editados en la tierra. Una de las editoriales más jóvenes en este tipo de literatura es Cosquillas, una empresa radicada en Monzón. Una aventura editorial iniciada por Asun Sarrado, que explica que trabajan “a nivel nacional para editar libros para compartir entre adultos y niños, libros que pueden abrir temas de conversación y que estimulan la curiosidad de aprender a leer y a pensar”.
En el catálogo de Cosquillas se dan cita autores locales aragoneses y nacionales, y la selección de los ilustradores es muy importante, pues estos le dan variedad de estilos y técnicas, y la imagen es muy importante especialmente para los primeros lectores. Además, complementan la actividad de la edición con otras actividades muy vinculadas a los libros, como las exposiciones de ilustradores, talleres, lecturas… expandiendo así el universo de cada libro que editan.
Cosquillas es solo una de las muchas editoriales especializadas el libro infantil que han surgido estos años. Pintacoda, Sin Cabeza, Libros de ida y vuelta… son pequeñas editoriales pero que este año presentan catálogos muy cuidados en sus casetas de la feria, donde tienen la oportunidad de introducirlos al público, a menudo de la mano de los autores.
Porque tampoco faltan, en el ecosistema del libro infantil aragonés, autores y autoras, ilustradores e ilustradoras, de muchísima calidad: Pepe Serrano, Vicky de Sus, Sandra Araguás, David Guirao, Ernesto Navarro, César Ordoñez, IMAPLA (Inmaculada Pla)… son solo algunos de los creadores aragoneses que han estado presentes en la feria y que le dan al libro infantil e ilustrado aragonés su buena salud.
Así lo percibió la editorial Apila hace doce años, cuando Edu Flores y Raquel Garrido se decidieron a montar una editorial especializada en álbum ilustrado, algo que todavía no existía en Aragón. Ahora la feria se ha convertido para ellos “en una obligación que cumplimos gustosamente, ya que nos permite compartir con el público las novedades, acudir a la cita con un público fiel que cada año viene a por los libros nuevos del catálogo”.
Además, para Eduardo, la Feria del Libro de Zaragoza tiene la ventaja, frente al día del libro y su aluvión de lectores que se concentran en una jornada, la extensión de la feria permite crear espacios relajados en los que docentes y profesionales de las bibliotecas se acercan a hablar directamente con las editoriales de literatura infantil. “Así podemos contarles de primera mano nuestras novedades, que tipo de valores están subyacentes en las historias que se han seleccionado, que temas pueden trabajar con ellos en las aulas o actividades…”.
Pero aunque la didáctica y la pedagogía son grandes valores del libro infantil, los editores y libreros especializados tienen claro que es igual o más importante crear libros que sean entretenidos, que gusten, que hagan reír y pensar… y así construir un catálogo atractivo y coherente.
Los lectores del futuro están ya presentes en la feria, y también sus padres, madres, abuelos… y seguro que encuentran en ella el libro que andan buscando.