Que en Zaragoza hay talento es algo que sabemos bien los del mundo del libro; escritoras y escritores, editoriales, dibujantes, ilustradoras… llenan de nombres locales los expositores de la Feria del Libro. Y también está la palabra hablada, protagonista de las actividades con cuenta cuentos, encuentros literarios y lecturas públicas que nos permiten vivir en grupo la emoción y la sorpresa de los textos literarios.

Una slam poética es precisamente eso, una suerte de torneo en el que los poetas declaman sus obras con la palabra, la voz y la mirada y se someten al “juicio” del público. En Zaragoza estas sesiones se celebran durante todo el año gracias a la inquietud de gente como la de Noches de Poemia, y quisimos que estas reuniones estuvieran presentes en la Feria del Libro con una Slam Ilustrada.

Dos rondas de poemas, con seis poetas y dos ilustradoras que dibujaban las palabras en directo, nos permitieron conocer un poco más la poesía que se hace en la ciudad y fue un auténtico placer que queremos compartir desde aquí con algunos de los textos,

Gracias a las ilustradoras Sara Jotabé y Eva Cortés, a las poetas Bárbara Armstrong, Lucía Meltz e Inés Povar y a los poetas Daniel Rabanaque, Bayron San y David Jaraba.

 

Esto es Slam. DANIEL RABANAQUE

Tres minutos en el deslumbrante infinito de las palabras.

Ese lapso en que te desnudas. Lo que dura tu canción favorita. El tiempo mordiéndose las uñas y tú buscando entre los repelos un nombre que darle a lo que te falta para ser feliz… Tres minutos tratando de huir del tiempo, en caída libre por el borde de todos los relojes.

Tres minutos para alterar el silencio como quien levanta las gasas de la herida, como quien aplica un bálsamo en la lengua incomprensible de la alegría a todo lo que toca. Palabras al poste de todas las sirenas actualizando con su canto el ritmo medido del abismo al que se enfrentan, que superan, porque tú estás ahí.

Tres minutos cogidos de las manos mientras que prende la hoguera o esos tres minutos de lluvia para perder un tren definitivo y subirte por fin a tu vida, para acabar lo que empezaste, para ponerle pegamento a la porcelana de ese amor que no quieres volver a ver roto. Tres minutos cogidos como agua entre las manos para darnos de beber.

Tres minutos a 2’95, tres minutos con tanto quehacer, dos minutos yo no sé dónde meterme…

Menos ya de dos minutos para recorrer el camino que lleva del dulce embozo de unos labios a los pliegues originales de todo ombligo. Dos minutos en los que todo es posible si queremos, en los que caben todas las palabras, todas las palabras, dos veces. […]

Fue una póstuma idea. BÁRBARA ARMSTRONG

¿Hay vida después de una idea?

Una idea no puede morir,

Una idea se propaga

como una infección generalizada.

Si quieres sobrevivir,

hazte idea.

Anida en una tabula rasa

y espera a hacerte fósil

en la necesidad desesperada

de las masas

de tener ideas.

Una idea se infiltra por la herida abierta

y como sustancia adhesiva rellena los espacios vacíos entre ideas

en una hemorragia interna cognitiva.

Hace tiempo que todos mis orificios sangran

tratando de drenarla y expulsarla

pero una vez asentada,

la idea y tú sois asíntotas

y la distancia tiende a 0 entre vosotras. […]

Poder de elección . DAVID JARABA

Escuchad la explosión de las bombas. Oíd el silbido de los disparos.

Sentid el horror de los gritos. Disfrutad del silencio, porque todo eso ha de llegar.

Nuestras carreras, nuestros másters, nuestros doctorados servirán de poco cuando no existan los salarios,

y la vida sea hostil

y no exista el futuro a largo plazo sino que haya de vivirse día a día, como de cuenta en cuenta

se rezan los rosarios.

Al verte sin calefacción, y sin casa,

maldiciendo el techo de estrellas que tan romántico te parecía,

bajo el cual tienes que dormir ahora acurrucado con tu amigo,

rezando por esquivar otra noche la hipotermia; entonces recordarás como un sueño difuso

tu maquinilla de afeitar, las duchar de agua caliente y tu higiene bucal

ahora que las infecciones hacen tambalear los cimientos de tus dientes. […]

 

Ya no temo a la guadaña. BYRON SAN

Ya no temo al vendaval, ni a la lluvia.

Trato de convivir con la oscuridad y verle algún punto de luz.

La decadencia barniza mis huesos, más no roza mi alma.

Intacta e impermeable esta está cada día más viva,

ávida de la lujuria bendita del pecado, de la gloria

que solo puede darme una mirada.

La riqueza no reside en un bolsillo ni en una cuenta corriente,

la riqueza no se mide en cifras, no se mide en materiales.

No hay nadie más pobre que aquel que perdió o empeñó su sonrisa.

Y no, no me vanaglorio de conservarla.

y no, no me vanaglorio de nada.

 

INÉS POVAR

Me declaro

material en construcción permanente.

Me declamo

escultura abstracta inacabada.

Me relamo

heridas cerradas que sangran

aprendizaje constante.

He sido la llave, la tormenta y el cuchillo

Yo me he llevado al límite

y yo misma me he salido.

Quien quiera bailar conmigo

me encontrará próxima al abismo

al que una mira sin miedo

cuando se sabe poderosa.

Quien quiera bailar conmigo

que me busque en mi propio camino

donde mi Yo se recompone

y las mariposas vuelan libres fuera de las tripas.

Me declaro

material en construcción permanente.

Nunca olvidaré este nuevo aprendizaje:

en realidad, no existen los leones

 

Despegue. LUCÍA MELZ

Huele a mar

en esta tierra virgen

que las olas nunca han tocado.

 

Ya no escribo de amor

porque me aburro a mí misma de la historia de siempre

que ni muere ni florece.

 

Nostalgia,

dolor de un retorno imposible.

 

Quise volver a casa

sin que unos brazos abrazaran mi cuerpo que esos brazos fueran míos

quise quedarme sin brazos.

 

Estoy cansada de las hormigas que corren por mis pies cuando cada vez que nadie mira

me miras despacio me miras fugaz

me miras como quien no se da cuenta me miras.